martes, 21 de noviembre de 2017

MI HIJO SE BLOQUEA AL HABLAR,¿ DEBO ACUDIR A UN ESPECIALISTA?




LA TARTAMUDEZ: EN QUE CONSITE Y CUAL ES SU CAUSA.

Es frecuente encontrar a padres que se plantean la necesidad de acudir a un especialista cuando detectan que su hijo tiene falta de fluidez a la hora de hablar, por esta razón, trataré de aclarar en que casos existe la necesidad de hacerlo y cual es la mejor actitud por parte de los padres cuando se empieza a detectar una falta de fluidez en el habla de nuestros hijos ya que en gran medida podríamos reforzar el afianzamiento de este problema y agravarlo. Para ello, definiré en que consiste la tartamudez, cuales son las causas que la provocan y en que casos es necesaria la intervención de un especialista. 
Según los Criterios diagnósticos del DSM-V el tartamudeo consiste en: 

A)     Una alteración de la fluidez y de la organización temporal normal del habla, inadecuadas para la edad del sujeto y caracterizada por ocurrencias frecuentes de uno o más de los siguientes síntomas:

1.      Repeticiones de sonidos y sílabas.

2.      Prolongaciones de sonidos.

3.      Interjecciones.

4.      Palabras fragmentadas.

5.      Bloqueos audibles o silenciosos.

6.      Circunloquios o sustituciones de palabras para evitar palabras problemáticas.

7.      Palabras producidas con un exceso de tensión física.

8.      Repeticiones de palabras monosilábicas.

 B)     La alteración de la fluidez interfiere con el rendimiento académicos o laboral o con la comunicación social.

C)    Si hay un déficit sensorial o motor del habla, las dificultades del habla exceden a las habitualmente asociadas a estos problemas.
 
Existen tres tipos de tartamudeo: repeticiones, bloqueos y prolongaciones.

Lo más importante, entre un 75%-80% de los casos en población infantil remiten sin intervención profesional . 

Las causas del tartamudeo pueden ser varias y coexistir varias de ellas a la vez:


1.      Periodo evolutivo: de 2 a 5 años es un tartamudeo evolutivo y por lo tanto normal y esperable, si en es periodo ocurren problemas como un exceso de atención o preocupación de los padres, puede iniciarse un problema de tartamudeo.

2.      Factores biológicos.

3.      Coordinación muscular: el habla implica una finísima coordinación en tres áreas musculares: 1. Respiratoria, 2. La de los músculos que controlan la emisión de la voz especialmente la laringe, y 3) la de la lengua, labios y mandíbula. La falta de coordinación en el movimiento de estos músculos presenta una condición predisponente para el desarrollo de un problema de tartamudeo.

4.      Factores emocionales: Las respuestas de ansiedad interfieren con la coordinación muscular fina del habla, por lo que contribuye, de manera importante, al mantenimiento del problema.

5.      Influencia de los padres: si ellos sobrerreaccionan a su habla no fluida durante el período de tartamudeo evolutivo y le prestan especial atención, es posible que, por atraer, llamar o mantener su atención, el niño aprenda a hablar con un patrón de tartamudeo que más adelante ya no puede superar por sí solo. 
De todo lo anteriormente expuesto tendremos en cuenta que la asistencia a un especialista en casos de tartamudeo infantil dependerá de la edad del niño, siendo a partir de los cinco años cuando debemos intervenir. Es importante hacerlo a partir de esta edad con objeto de solucionar cuanto antes este problema y evitar que pueda influir en su autoestima, relaciones sociales, y resultados académicos o laborales.  

martes, 14 de noviembre de 2017

EL JUEGO COMO TERAPIA PSICOLÓGICA



Por medio del juego, el niño se relaciona con el mundo exterior , el terapeuta puede usarlo para romper la resistencia, como recurso interpersonal y para enseñar interacciones específicas.
Para enseñar al niño a seguir instrucciones, respetar turnos, tolerar mejor la frustración, controlar la impulsividad, permanecer en su lugar, mantener un comportamiento organizado, estrategias cognitivas, mantener la atención y la concentración, estar atento a  claves interpersonales para responder de modo socialmente adecuado. etc.

El Juego Estructurado:
Se caracteriza por sus reglas, normas, instrucciones y excepciones preestablecidas con claridad.
1. Juegos de mesa diseñados confines terapéuticos. La ventaja es que pueden ser utilizados en ambientes de espacios interiores y reducidos, en períodos de tiempo relativamente cortos, en el ambiente clínico y en el periodo de una sesión de terapia. Para abordar habilidades sociales y relaciones interpersonales, para lograr una adecuada expresión de emociones y sentimientos, fomentar el autocontrol, enseñar empatía, patrones de comportamiento adecuados, mejorar su atención, concentración y organización; con el fin de enseñar a los niños a afrontar sucesos traumáticos y trabajar problemas de autoestima.
2. Juegos de mesa no diseñados con fines terapéuticos: juegos populares como ajedrez, damas,
dominó, cartas.....
3. Juegos de salón o de campo: algunos ejemplos son el fútbol, el baloncesto,....
4. Juegos de ordenador.

El Juego No Estructurado:
1. El Juego no estructurado y no directivo, que requiere de un ambiente con muchos juguetes, de manera que el niño pueda elegir. Esto puede utilizarse fundamentalmente con fines evaluadores y diagnósticos, haciendo observaciones sistemáticas, no estructuradas inicialmente y, luego, operacionalizadas. Es poco probable que un enfoque no directivo se considere realmente de utilidad en las terapias cognitivo-conductuales.
2. El Juego no estructurado y directivo: una vez que el niño manifiesta temas de conflictos, de relaciones interpersonales, de distorsiones cognitivas u otros, el terapeuta puede reorientar el juego en una dirección terapéutica.
3. El juego espontáneo: proporciona la oportunidad para observar conductas, temas o argumentos de juego que pueden arrojar información diagnóstica y/o terapéutica adicional.

Uso Terapéutico de los Cuentos:
1. Cuentos Estructurados con Fines Terapéuticos: cuentos e historias en libros y víde3so con el objeto explicito de enseñar a los niños a lidiar diversos problemas.
2. Cuentos Estructurados No diseñados con Fines Terapéuticos: populares de la literatura infantil, utilizados y aprovechados con fines terapéuticos.
3. Cuentos Semiestructurados e Interactivos: en este tipo de cuentos, el terapeuta introduce algunos elementos y el niño otros, y juntos elaboran el cuento, incluyendo el tema, los personajes, el argumento, la dinámica, los conflictos y el desenlace. El terapeuta escucha la historia del niño y responde con otra similar que incluye una solución más saludable y estrategias más adaptativas
para resolver problemas, lo que permite moldear y modelar el pensamiento lógico, racional y positivo, así como proporcionar ideas y estrategias para resolver situaciones conflictivas.

martes, 24 de octubre de 2017

FIN A LAS RABIETAS



LAS RABIETAS


Las rabietas forman parte del desarrollo evolutivo del niño y aparecen en torno a los 2 años y hasta los 4, últimamente se adelantan apareciendo entre el año y media y hasta los 5 años. Su sentido se fundamenta en la integración de la norma y las ideas del otro.

Son más frecuentes a horas del día en las que los niños están cansados, se intensifican entre los dos y los tres años, para ir disminuyendo en intensidad poco a poco.

Es una de las conductas más consultadas y su intervención va dirigida a disminuir su frecuencia, duración e intensidad.

La terapia debe ir dirigida a cambiar las cogniciones de los adultos que cuidan del niño, pueden pensar “pobrecito” o “no puedo verlo llorar”. Y fisiológica, técnicas de relajación para no atender a estas conductas.

Las consecuencias negativas de la rabieta es que puedan llegar a convertirse en conductas desadaptativas según el condicionamiento operante y si son generadoras de conflictos.

Un mal manejo de las mismas puede conllevar la aparición de trastornos de conducta como son el trastorno oposicionista desafiante, o el trastorno de conducta antisocial.

Hay que diferenciar entre actitud de desobediencia propia de la edad y desarrollo evolutivo del niño, frente a la agresión como habilidad para la resolución de conflictos que puede constituir un problema para el futuro de la vida del menor.

Al decir que la conducta de desobediencia sea propia de la edad, no quiere decir que no podamos hacer nada desde casa.

La intervención siempre se hará con el niño, y fundamentalmente con los padres.

Entre los 2 y los 7 años, utilizamos la técnica de extinción, suprimiendo el refuerzo de una conducta previamente reforzada.

Por ejemplo, en las rabietas la atención de los padres suele ser el refuerzo que las mantiene, por lo que no deberemos atender a este comportamiento. El éxito solamente viene por la aplicación continuada de este método.


Protocolo de actuación en la Técnica de extinción.

Cada vez que aparece la rabieta: Ignorar este comportamiento y continuar haciendo lo que se estaba haciendo.

• Decirle al niño cómo les hace sentir su comportamiento: “Me estoy enfadando mucho”.

• Anunciar la conducta alternativa que se espere lleve a cabo: “Cuando te tranquilices, te atiendo”.

 • Retirarse de la situación y esperar un tiempo (aproximadamente un minuto por año). Si el niño mantiene su actitud, seguir con sus quehaceres o iniciar otra actividad sin atenderle (explicar que atender es hablarle, quedarnos mirándole, cogerle en brazos, dar un grito…).

 • Pasado este tiempo volver donde está el niño y decirle nuevamente qué se espera que haga: “cuando te tranquilices, te atiendo”.

 • Cuando se tranquilice, por mucho tiempo que haya estado llorando, hay que premiar la nueva conducta que será la alternativa “como me gusta que estés así, tranquilo, ahora podemos hablar”. Este es el momento del refuerzo. Por mucho que les enfade su comportamiento anterior, para que su esfuerzo sirva hay que olvidar el acontecimiento tan rápido como lo hacen los niños.

 • Si durante la rabieta lleva a cabo más conductas desadaptativas: lanzar cosas al suelo, golpear el mobiliario, dar patadas o insultar, no se atenderán hasta que el niño se calme, nunca durante el enfado. Eso sí, primero irán los besos y la celebración por “lo que les gusta verlo así de tranquilo”.

Existen factores de aprendizaje previo que pueden hacer más resistente la extinción de la conducta.

• Cuanto más tiempo lleve produciéndose, más difícil es su desaparición.

• Si cada vez que aparece la rabieta se refuerza el comportamiento, la disminución de su aparición e intensidad se complica.

 • Si se han producido intentos de solución, en concreto si los padres han intentado mantener su criterio pero acaban cediendo a veces sí y otras no (refuerzo intermitente) la resistencia de la conducta problema se ve muy incrementada.

 • Cuando no se ha reforzado o no se ha enseñado la conducta alternativa, más difícil es su instauración y por tanto se complica el proceso de sustitución de la desadaptativa. Los niños con rabietas reciben mucho refuerzo a las conductas desadaptativas: no grites, no llores, no insultes y muy poco a las adaptativas: que bien cuando estás así tranquilo, me gusta que pidas las cosas con ese tono de voz por lo que la aparición de estas últimas disminuye o incluso desaparece. Esto hace que, la incorporación en el repertorio de conductas del niño tarde más

• Advertir a los padres que en el inicio de aplicación de la técnica se incrementará la frecuencia, intensidad y variedad de los comportamientos disruptivos. Suelen aparecer conductas más agresivas de las utilizadas hasta ese momento y solo si se aplica la extinción hasta conseguir el objetivo propuesto es válida la intervención. A partir de este primer momento comienza la disminución de la frecuencia, intensidad y duración de la conducta problema.

Una vez se decide intervenir con la técnica de la extinción han de ser constantes o se pueden producir los efectos contrarios, puesto que supondría reforzar de manera intermitente. El niño aprenderá que basta subir la intensidad de sus conductas disruptivas para ser atendido.

• Hacer aparecer el refuerzo siempre que aparezcan conductas alternativas y hacerlo combinado con la extinción la hace más eficaz. Si además la conducta alternativa es incompatible con la desadaptativa es más eficaz para conseguir el objetivo. Pedir lo que quiero tranquilo (alternativa a reforzar) es incompatible con exigir a gritos (a extinguir).

• Suele producirse la “recuperación espontánea de la conducta” extinguida, teniendo que volver a aplicar la técnica para su disminución/desaparición en la frecuencia de la conducta. La “recuperación espontánea” exige para su extinción de la aplicación exhaustiva del protocolo de actuación explicado en el punto anterior y su desaparición es mucho más rápida que en el inicio del proceso.

 • Cuando la conducta sea peligrosa para el niño (definir peligro con los padres) se retirará al niño de dicha situación, una vez desaparecido el peligro seguir aplicando el protocolo de actuación. Por ejemplo: Los niños durante el tiempo de extinción pueden coger instrumentos punzantes retirárselos tranquilamente y ponerlos fuera de su alcance será suficiente para poder seguir aplicando el protocolo de actuación.


Como dar una Orden:


1.      En un leguaje claro, con tono firme y convincente. Evitar los matices de suplica.

2.      Hacer respiraciones sucesivas para bajar los niveles de ansiedad.

3.      Hacer una pausa después de dar una orden, con objeto de asegurarme de si la orden ha sido comprendida.

4.      Dar la orden acercándome al niño y mirándolo a la cara.

5.      Ofrecerle comportamientos alternativos y dejarle claro que no haré lo que él quiere.

6.      Aprender a atender a lo que estoy haciendo ignorando la “rabieta” y reforzando las disminuciones en intensidad de la misma.


Reforzar los comportamientos positivos:

“Técnica pilla a tus hijos haciendo algo bien y díselo con un beso”.


Establecer el momento especial de cada uno con su madre:

-          Aumentar el tiempo que madre e hijo disfrutan juntos.

-          Reforzar la conducta adecuada y alternativa a las rabietas.


CONCLUSIONES

·        La extinción como técnica se muestra eficaz tanto el entrenamiento en tolerancia a la frustración como la disminución y/o control de las conductas impulsivas en edades tempranas.

·        La disminución de conductas disruptivas tiene que ir acompañada del aprendizaje de conductas alternativas que incorporar al repertorio de respuestas del niño y que se consigue cuando los padres las refuerzan.

·        La atención parental se muestra como el mejor refuerzo de las conductas del niño. Tanto para la desaparición de las disruptivas como para la aparición y mantenimiento de las adaptativas.

·        El entrenamiento de los padres en el manejo de operantes aumenta las posibilidades de generalización de la conducta adaptativa del niño.














miércoles, 22 de marzo de 2017

TERAPIA DE INTERACIÓN FAMILIAR


Los padres deberían adquirir una competencia general, en cuanto al manejo de contingencias, para analizar y dar respuesta a los problemas de conducta de sus hijos.

En la evolución histórica de la psicoterapia infantil, se ha pasado de realizar el trabajo sólo con los niños y en el contexto artificial de la clínica, lo que parecía mostrar una escasa eficacia, al entrenamiento de padres como alternativa terapéutica para el tratamiento de los problemas de conducta de los niños.

Este cambio viene respaldado por: a) la posición ambientalista de los enfoques conductuales, unido al hecho de que generalmente son los padres de los sujetos quienes cuentan con una mayor probabilidad de ejercer un control directo e inmediato sobre las contingencias de refuerzo responsables de la génesis, desarrollo y/o mantenimiento de la mayor parte del comportamiento problemático de los hijos.; b) el interés por diseñar intervenciones replicables y fácilmente aplicables por paraprofesionales c) incremento progresivo de la confianza en las respuestas de autocontrol como medio para cambiar el comportamiento.

En la actualidad la psicología conductual comunitaria, más que resolver los problemas manifestados por los niños se encarga de entrenar a los padres para desempeñar total o parcialmente ese papel, dado que se supone que los padres que  conozcan los principios del aprendizaje social y que hayan sido capaces de modificar con éxito alguna conducta específica durante el periodo de entrenamiento, también serán capaces de diseñar programas eficaces para modificar conductas problemas que aparezcan en el futuro.



La intervención familiar se define como un proceso terapéutico que ayuda a modificar el malestar psicológico de los individuos poniendo como objetivo sus relaciones interpersonales dentro de la familia.

A continuación expongo algunas de las estrategias que estos programas aportan, el rango de edad en el que se suelen utilizar y su aplicación.


TIPO DE ESTRATEGIA
DESCRIPCIÓN
EDAD RECOMENDADA
APLICACIONES
Pasando tiempo de calidad en compañía de los hijos
Implica pasar frecuentes períodos de tiempo ininterrumpido (de 30 segundos a 3 minutos) inmersos en la actividad preferida por el niño.
Todas las edades
Transmite interés y cariño hacia el niño; proporciona oportunidades para que el niño cuente cosas de sí mismo (autorrevelación) y practique las habilidades de conversación.
Fomentar la conducta deseable.
Proporcionar atención positiva contingente después de comportamientos prosociales o de otras conductas apropiadas.
Todas las edades
Hablar con un tono de voz agradable, jugar de forma cooperadora, compartir, leer, estar de acuerdo.
Dar gran cantidad de afecto físico.
Proporcionar atención positiva contingente después de comportamientos prosociales o de otras conductas apropiadas.
Todas las edades
Abrazar, tocar, apretar, hacer cosquillas, coger en brazos besar, hacer mimos.
Conversar con los niños.
Breves conversaciones con los hijos sobre una actividad o interés del niño.
Todas las edades.
Habilidades sociales, conversacionales y de vocabulario.
Utilización del aprendizaje incidental.
Emplear una serie de incitaciones graduadas para responder a las interacciones habladas iniciadas por el niño.
Todas las edades
Balbuceos del lenguaje, solución de problemas, capacidad cognitiva.
Plantear un buen ejemplo por medio del modelado.
Proporcionar al niño una demostración de la conducta deseable por medio del empleo del modelado parental.
Todas las edades
Habilidades sociales, habilidades de autoayuda, habilidades de autocontrol.
Fomento de la independencia por medio de “pregunta, dilo, hazlo”.

Utilización de incitaciones verbales, gestuales y manuales para enseñar a los niños habilidades de cuidado de ellos mismos.
De 3 a 12 años
Habilidades del cuidado de sí mismo (limpiarse los dientes, hacer la cama, ordenar las cosas).
Proporcionar actividades para que los niños se impliquen en ellas.
Implica arreglar el ambiente social y físico del niño con personas, objetos, materiales y juguetes apropiados a la edad.
Todas las edades.
Juegos de mesa, papel, pinturas, lápices, cintas de audio, libros, juguetes de construcción, balones, etc.
Establecer reglas básicas claras.
Negociar por adelantado un conjunto de reglas justas, específicas y aceptables que se apliquen en situaciones concretas.
De 3 a 12 años.
Ver la televisión, salir de compras, visitar familiares, salir en coche.
Discusión dirigida.
Identificar la conducta problema, identificar una alternativa y ensayar la conducta correcta contingente a la situación en que se rompen las reglas.
De 3 a 12 años.
Dejar la mochila escolar en el suelo de la cocina, dejar la mesa desordenada, pasear por la casa con las botas llenas de barro.
Gráficos de buena conducta.
Proporcionar atención social y recompensas contingentes con la realización de la conducta deseada (o la ausencia de conducta indeseada)
De 2 a 12 años
Hacer las tareas para casa, no decir tacos, ni mentir, ni robar, ni tener pataletas, jugar de forma cooperadora, hablar tranquilamente cuando se piden cosas.
Consecuencias lógicas
Proporcionar una consecuencia específica que implique, bien la retirada de una actividad al niño o bien la retirada del niño de una actividad.
De 2 a 12 años
Dejar la bicicleta en medio de la calle, juguetes en medio del pasillo, pelearse por ver programas de televisión.
Tiempo de calma.
Implica colocar a un niño en una silla en el mismo ambiente que otros miembros de la familia durante un período de tiempo específico de forma contingente a una conducta problema.
De 18 meses a 10 años.
Comportamiento agresivo, pataletas graves.
Tiempo fuera.
Colocar a un niño en un área que esté apartada de los otros miembros de la familia durante un período de tiempo específico de forma contingente con una conducta problema.
De 2 a 12 años.
Chillar, explosión de genio, lloriquear, exigir, golpear, desobediencia.
Ignorar de manera planificada.
Retirada de la atención mientras continúen problemas pequeños de conducta.
De 1 a 7 años
Contestar, protestar después de una consecuencia, llorar y gritar.
Actividades planificadas
Proporcionar actividades que les tengan ocupados en situaciones específicas de alto riesgo.
Todas las edades.
Situaciones conflictivas fuera de casa (por ejemplo, ir de compras, ir de visitas, viajar en un coche, en un autobús, en un tren.

Con esta capacitación conseguiremos que los padres sean capaces de:
- Reforzar el comportamiento infantil adecuado.
- Analizar funcionalmente el comportamiento infantil y parental.
- Diferenciar comportamientos infantiles inadecuados por déficit y por exceso.
- Actuar ante los comportamientos inadecuados por déficit: enseñar, reforzar, hacer junto con el niño.
- Ignorar el comportamiento inapropiado por exceso que esté mantenido por la atención parental (excepto aquellos que sean peligrosos o destructivos): a) no mirar al niño no reírse, no fruncir la frente, etc; b) quedarse en silencio; c) ignorar todas las veces; d) saber que el comportamiento podrá ser más frecuente al principio.
- Proporcionar consecuencias aversivas adecuadas al comportamiento infantil inapropiado que no esté siendo mantenido por la atención parental.
- No criticar al niño.
- Aplicar procedimientos de solución de problemas.



Conocer los principios del aprendizaje social es el comienzo para prevenir  las conductas problemas  en nuestros hijos en el futuro.














jueves, 19 de enero de 2017

UNIONES EN LA INFANCIA





"Los lazos del cariño definen nuestra vida desde la cuna hasta la tumba"

JHON BOWLBY, Creación y ruptura de relaciones, 1979.

Los vínculos afectivos durante la infancia forjan decisivamente nuestro estilo de relacionarnos en edades más avanzadas. Los padres cariñosos que apoyan a los pequeños, que los escuchan y los guían, y que establecen normas claras y razonables de conducta, tienden a alimentar en los niños la confianza y el sentido de competencia en el marco de la convivencia. Un entorno familiar entrañable y protector durante la niñez facilita en las criaturas la sensación gratificante de pertenencia a un grupo y la aptitud para ponerse con afecto y comprensión en las circunstancias ajenas. Por el contrario, el padecimiento de condiciones impredecibles, la indiferencia o el abandono tienden a fomentar en los menores la inseguridad, la suspicacia hacia otros y el aislamiento afectivo.
En la actualidad se suelen distinguir cuatro grupos de adultos con respecto a sus estilos de relación: seguros, ansiosos, elusivos y desorganizados.

Los adultos seguros suelen esgrimir afirmaciones como "me resulta fácil acercarme a los demás y me siento cómodo dependiendo de ellos", o "no me incomodo cuando otros se acercan a mí, o dependen de mí". Además toleran bien la separación física temporal de sus seres queridos.

Los adultos ansiosos tienden a preocuparse, a angustiarse y a dudar del cariño de las personas cercanas cuando éstas se separan de ellos. Algunos guardan las distancias por "miedo a sufrir" o, simplemente por "no complicarse la vida". Los hay también que se quejan de que los demás no se les acercan lo suficiente pero, en la práctica, son ellos mismos quienes los ahuyentan con su ansia irresistible de total seguridad.

Los elusivos se sienten incómodos y suelen mantenerse aislados, tratan de evitar el acercamiento y esquivan las relaciones íntimas. En este grupo hay quien invoca la necesidad de independencia y autosuficiencia como excusa para tratar a toda costa de no depender de nadie o de que nadie dependa de ellos. La verdad es que la intimidad les agobia.

El grupo de los desorganizados lo forman personas que se involucran en relaciones patológicas cargadas de tensiones incomprensiones, desconfianza, engaños y malos tratos psicológicos o físicos. En algunos casos los problemas en sus relaciones responden a trastornos de la personalidad de tipo paranoico, antisocial o narcisista, o son el resultado de conductas destructivas , fruto de dependencias o adicciones al alcohol, las drogas o el juego.
Dentro de este grupo también incluyo a hombres y mujeres "adictos al fracaso" en sus relaciones. Cuando uno los ve en acción se hace evidente que, de forma más o menos consciente, buscan el descalabro de la relación. Aunque afirman estar necesitados de amor, siempre se las arreglan para buscarlo de las formas más torpes e ineficaces. Incluso cuando entran en una relación aparentemente sana y prometedora se las apañan para no llegar a buen fin. Sin proponérselo conscientemente, son especialistas en montar enredos y estrategias contraproducentes, algo que lamentablemente los lleva a implicarse en situaciones y actividades incompatibles con sus relaciones que sólo les aportan complicaciones o decepciones. Peor aún, no son conscientes de sus conductas destructivas y si alguien intenta ayudarles rechazan la oferta.



sábado, 17 de diciembre de 2016

DISCIPLINA DE LOS NIÑOS CON EL TIEMPO FUERA




TÉCNICA DEL TIEMPO FUERA


El tiempo fuera es una técnica que se utiliza para disciplinar al niño, y que pueda asociar que un comportamiento negativo tiene una consecuencia negativa. Puede usarse a partir de los 18 meses.
Consiste en sentar al niño en un lugar de la casa silencioso y alejado de los estímulos ambientales durante un periodo de tiempo. Por regla general un minuto por cada año de edad que tenga el pequeño. Lo ideal es que sea un lugar básicamente aburrido para él. 
Orientaciones para hacerlo correctamente:
  1. El sitio al que lo retiremos temporalmente debe ser un sitio donde no tenga al alcance juegos o compañía para entretenerse, no un lugar hostil pero si donde no pueda hacer nada  para pasar el tiempo.
  2. Debemos trasladarlo inmediatamente después de aparecer la conducta o en el momento que ha llegado a un punto insostenible, por ejemplo discusión entre hermanos que llega a un punto de descontrol.
  3. No discuta con él, no entre en recriminaciones ni en descalificaciones como eres muy malo, te voy a castigar, me tienes harta, no tienes remedio. Si puede explicarle con un tono calmado pero seguro e imperativo el motivo de su retirada. Para ello, dígaselo concretando su queja, como has pegado a tu hermano no vas a poder jugar con él. Haga caso omiso de sus protestas o promesas. Hay que mostrarse enfadado pero no fuera de control. La idea es lanzarle un mensaje muy claro de que ha hecho algo mal y que estamos disgustados con él. Al respecto puede decirle también de forma muy breve, y ajustando el mensaje a la edad del niño algo así como “me has decepcionado tanto que en estos momentos no quiero estar contigo, me siento muy triste”
  4. No permita que salga antes de tiempo del sitio de aislamiento. Si lo hace, adviértale de consecuencias más negativas como que deberá estar más rato en esta situación.
  5. El tiempo de aislamiento normalmente se calcula en base a un minuto por año del niño, con un máximo de 20 minutos, sin embargo, esto debe ser valorado por los padres. No se aconseja tiempos más largos ya que pueden producir la conducta contraria a la que queremos eliminar.
  6. Si cuando lo vamos a buscar, nos vuelve a mostrar conductas inadecuadas, hay que advertirle que si quiere salir, deberá estar al menos quince segundos si efectuarlas. Manténgase firme en la decisión. Si pasa la prueba, es muy posible que los episodios remitan, si cede aumentarán con toda probabilidad.
  7. En el caso de que haya provocado desperfectos en el interior del habitáculo, ha desordenado o roto alguna cosa, deberá reponerlo o corregirlo con alguna acción antes de salir.
  8. Debemos tener cuidado que esta retirada física no comporte ningún beneficio indirecto al niño. Por ejemplo, si el niño consigue dejar de estudiar o evitar comer algo que no le gusta, lo que haríamos es reforzar la conducta inadecuada.
Esta técnica suele ser muy efectiva, si se utiliza adecuadamente y con decisión. La efectividad de la técnica independientemente de que le estamos retirando la atención es que le estamos despertando contingentemente con la aparición de las conductas no deseadas, uno de los fantasmas infantiles más presentes en la etapa infantil, la ansiedad de separación. Aunque el niño tenga suficiente edad para saber que no será abandonado realmente, el hecho de hacerle revivir esta ansiedad, puede dispararle interiormente ciertas alarmas. Lo que ahora puede temer no es la separación física, sino la emotiva, de tal forma que el niño corregirá su conducta actual y futura, no por las razones de los padres, sino por las suyas, el temor a perder el respaldo emocional de los padres.

Como en todas las técnicas, basadas en la retirada de atención, recuerde que se deben de introducir momentos de atención hacia el niño contingentemente a la aparición de conductas deseadas. El refuerzo verbal y físico ya sea halagos, abrazos, manifestación de alegría, entrega de algún premio …..

jueves, 8 de diciembre de 2016

TRASTORNO DESAFIANTE POR OPOSICIÓN VERSUS COMPORTAMIENTO AGRESIVO




El objetivo de este artículo es ayudar a los profesionales que trabajan con menores a diferenciar entre el Trastorno desafiante por oposición o Trastorno negativista desafiante y el Comportamiento agresivo, una correcta definición del problema permite una mejor elección de la terapia de intervención para su tratamiento. 

COMPORTAMIENTO AGRESIVO.

Generalmente hablamos de agresividad para referirnos al hecho de provocar daño a una persona u objeto, ya sea éste animado o inanimado. Así, con el término "conductas agresivas" nos referimos a las conductas intencionales que pueden causar daño ya sea físico o psicológico. Conductas como pegar a otros, burlarse de ellos, ofenderles, tener rabietas (del tipo de arrojarse al suelo, gritar y golpear muebles por ejemplo) o utilizar palabras inadecuadas para llamar a los demás, generalmente se describen como conductas agresivas. 
De acuerdo con Buss (1961), podemos clasificar el comportamiento agresivo atendiendo a tres variables: 

a) Modalidad, puede tratarse de agresión física o verbal.
b) Según la relación interpersonal, la agresión puede ser directa, por ejemplo en forma de amenaza, o indirecta por ejemplo divulgar un cotilleo.
c) Según el grado de actividad implicada, activa como cualquier conducta anteriormente descrita o pasiva por ejemplo impedir que otro pueda alcanzar su objetivo.

En los niños, suele presentarse la agresividad en forma directa. Este acto puede ser físico, como patadas, pellizcos, empujones....o verbal, como insultos, palabrotas,....
También pueden manifestar la agresión de forma indirecta o desplazada, cuando agreden contra los objetos de la persona que ha sido el origen del conflicto. También se puede manifestar la agresividad de forma contenida con gesticulaciones, resoplidos, expresiones faciales de frustración.....
Los arrebatos de agresividad son un rasgo normal en la infancia. Se convierten en un problema por la persistencia de su agresividad y su incapacidad para dominar su mal genio. 

TRASTORNO DESAFIANTE POR OPOSICIÓN.

La conducta de oposición y desobediente puede ser "pasiva", en el sentido de que un niño puede "no responder", permanecer sumiso, inactivo y tranquilo. Por el contrario, conductas más "desafiantes" incluirán verbalizaciones negativas, hostilidad y resistencia física que ocurrirán al mismo tiempo que la desobediencia. 

Los criterios diagnósticos son:

1. perder los estribos.
2. discutir con los adultos.
3. desafía o rehusa acatar, de forma activa, las peticiones o reglas de los adultos.
4. hacer cosas deliberadas, que molesten a otras personas. 
5. culpar a los demás por errores o conductas inadecuadas.
6. ser muy susceptible o facilmente irritable ante los demás.
7. estar enfadado o resentido .
8. ser rencoroso o vengativo.

Se deben presentar 4 o más de estas conductas durante un mínimo de seis meses ocurriendo mas frecuentemente que en individuos de su edad o desarrollo cognitivo, y provocando un deterioro significativo en el funcionamiento social, académico o laboral.





jueves, 24 de noviembre de 2016

ENTREVISTA FORENSE: INDICIO COGNITIVO EN MENORES PRESUNTAS VÍCTIMAS DE ABUSO SEXUAL INFANTIL







No todos los casos de abuso sexual infantil (ASI) llegan al sistema de justicia. Unos no denuncian  por vergüenza, otros por temor a las consecuencias o simplemente porque no son conscientes de que han sufrido una victimización, sobre todo en el caso de abuso sexual intrafamiliar.
En los casos en los que existe denuncia, la investigación judicial se encuentra con limitaciones derivadas de la ausencia de indicios físicos o biológicos, y por la falta de testigos. Por esta razón, la prueba pericial científica cobra una especial relevancia.
Normalmente, el juzgador contará con otros dos tipos de indicios más subjetivos: el testimonio del menor (huella mnésica), y el posible daño psíquico asociado (huella psicopatológica). No existe un perfil psicopatológico único asociado al ASI, por lo que resulta arriesgado acreditar una supuesta experiencia de victimización sexual a partir de indicadores clínicos. 
La Ley de Enjuiciamiento Criminal indica la forma de preguntar al testigo y qué preguntas no se deben hacer, la realidad es que existe un grave descuido al manipular estos indicios psíquicos, a diferencia de los indicios físicos que cuentan con protocolos de preparación y remisión a los dispositivos de análisis forense para evitar alteraciones, sustituciones, contaminaciones o destrucciones. En España, recientemente han puesto la atención en la necesidad de proteger la huella de memoria, además de intentar evitar la victimización secundaria.  El  art. 433 de la LECr. dice: "En el caso de los testigos menores de edad o personas con la capacidad judicialmente modificada, el Juez de Instrucción podrá acordar, cuando a la vista de la falta de madurez de la victima resulte necesario para evitar causarles graves perjuicios, que se les tome declaración mediante la intervención del expertos"
La entrevista forense es la técnica principal para la obtención de información relevante para el caso, y del relato del menor Posteriormente analizaremos el mismo con el fin de ayudar al juez en su valoración de la credibilidad. 

ERRORES MAS HABITUALES EN LA OBTENCIÓN DEL TESTIMONIO.

1. Sesgos cognitivos: La ausencia de conocimientos especializados respecto al ASI, llevan a aceptar de forma acrítica cualquier alegación de ASI, diseñando un proceso de entrevista condicionado por la hipótesis única de la ocurrencia de los hechos denunciados ( profecía autocumplida o efecto Pigmalión.)
Ligado a lo anterior, estaría el sesgo derivado de sensibilizarse ante signos de sufrimiento emocional en el menor sin planteamiento de alternativas etiológicas, o ante la información obrante en el expediente judicial( por ejemplo, antecedentes penales del imputado por delitos del mismo tipo), dando por válidas creencias preconcebidas (si el acusado sufrió abusos sexuales en su infancia, probabemente esté repitiendo el patrón abusivo), lo que vuelve a poner en riesgo el proceso científico de contraste de hipótesis alternativas, centrándose únicamente en la hipótesis de la ocurrencia de los hechos. Este sesgo es más probable cuando se simultanean los roles de perito y terapeuta. Esta dualidad es desaconsejable en la práctica de la psicología.
No es infrecuente tampoco la trampa del "heurístico de disponibilidad", denominación propuesta para describir la tendencia de la mente humana a utilizar la información y la experiencia más prominente en nuestra memoria y, que por consiguiente, resulta más fácil de recuperar. Constituyendo una auténtica forma de percepción selectiva.
Otra importante fuente de error: la desinformación sobre el desarrollo sexual infantil, aumentan la probabilidad de interpretar de manera inadecuada la expresión de conductas sexualizadas en el menor, sobrevalorándolas. 


2. Sesgos procedimentales: la falta de conocimiento y experiencia en el manejo de los protocolos de obtención y valoración de la prueba testifical incrementa la probabilidad de un uso inadecuado de los mismos, falta un planteamiento riguroso de hipótesis sobre el origen del recuerdo del menor. El evaluador concibe las declaraciones de forma dicotómica, como si su único origen fuese la vivencia o la mentira intencionada, que impide el planteamiento y contraste de otras hipótesis sobre el origen de la declaración. Es imprescindible contar con información sobre el funcionamiento de la memoria. 

Por otro lado, el empleo de estrategias que pueden contaminar el recuerdo del menor e invalidar el indicio cognitivo puede ser el uso de un estímulo de entrevista directivo, con preguntas tendenciosas, capciosas, sugestivas, de elección forzada o tipo si/no, reiteración de la misma pregunta, la interpretación simbólica de elementos reales, el incorrecto uso de test proyectivos o el empleo de muñecos anatómicos. 
Las consecuencias de una mala praxis puede tener graves consecuencias para las partes implicadas, dado el protagonismo que la prueba psicológica adquiere en la toma de decisiones judiciales. 


DISEÑO DEL PROCESO DE ENTREVISTA FORENSE CON MENORES.



Aspectos básicos preliminares. Una exploración forense puede suponer una situación de estrés para el menor, siendo de mayor o menor intensidad dependiendo de su desarrollo cognitivo. El psicólogo forense deberá preparar minuciosamente la entrevista para evitar olvidos que hagan necesario volver a citar al menor, no siendo recomendable que dure más de una hora, y es importante estar atentos a señales de fatiga y perdida de concentración,  en este caso será mejor finalizar la entrevista. Si es preciso volver a citar al menor, se le explicarán los motivos para de tener que  volver a citarle, sugiriéndole que hasta entonces no piense mucho en ello. 

Se debe reducir al máximo el tiempo de espera hasta que el menor es citado a la exploración, la demora deteriora la memoria en general y especialmente la de los testigos.
En cuanto se tiene conocimiento de un ASI, se empieza a someter al menor a reiteradas entrevistas, por parte de familiares, policías, fiscales, médicos, que no por ser bienintencionados dejarán de influir decisivamente en la huella mnésica, habitualmente para distorsionarla, si no se realizan de manera adecuada. Nunca se insistirá los suficiente para que ante este tipo de hechos se evite ese proceso, y sea un profesional debidamente cualificado quien se ocupe desde el primer momento de las primeras entrevistas a los menores, grabando su intervención y aportándola al procedimiento judicial para su posterior valoración. Evitando así al menor una victimización secundaria. 
Debe tenerse en cuenta las determinadas circunstancias en las que pueda encontrarse el menor, enfermedad, agotamiento, situación de shock, .....en las que puede no ser capaz de aportar un relato en entrevista forense. 
En sede judicial, también es importante no dilatar el tiempo de espera de los menores, no hay espacios adecuados para ellos y pueden estar expuestos a situaciones inapropiadas que pueden incrementar su ansiedad. 


Recopilación y análisis de toda la información disponible sobre el caso: generación de hipótesis



El proceso de entrevista debe comenzar con la recopilación y análisis de toda la información disponible sobre el caso. El estudio del expediente judicial para generar y falsear hipótesis sobre el origen del recuerdo para el caso concreto a evaluar. 

Durante el estudio previo, el perito psicólogo siempre trabajará con una hipótesis y la contraria. H1: el relato aportado por el menor proviene de una experiencia vivenciada; H2: el relato aportado por el menor tiene como origen otra fuente que no es la experimentación directa. El problema es definir que datos apoyan o descartan cada una de las hipótesis, y el método de obtención y ponderación de estos. 
En ocasiones aunque el relato del menor se corresponde con una experiencia vivenciada (H1), podemos encontrarnos con información contradictoria. Hay que analizar tres posibles fuentes de influencia que afecten a la exactitud del recuerdo: las capacidades cognitivas del menor para testificar, alteraciones en los procesos de codificación, almacenamiento y recuperación de la información, siendo importante tener en cuenta el numero y tipo de abordajes anteriores, el tipo de situación de victimización denunciada, si se trata de un episodio único o una situación cronificada en el tiempo.
En el supuesto de que el contraste de hipótesis sugiera que el relato del menor no se debe a una experiencia vivenciada directamente(H2), el perito psicólogo deberá plantear hipótesis alternativas al origen de dicho recuerdo. H2.1.: el recuerdo le ha sido inducido al menor. H2.2.: el recuerdo puede ser fruto de una fabulación, en la base pueden existir condiciones psicopatológicas. H 2.3.: el relato es intencionalmente falso, guiado por una motivación secundaria. H 2.4. el relato es falso por distorsiones debidas al olvido y al funcionamiento normal de la memoria. 


Con el vaciado del expediente el psicólogo forense también podrá evaluar la presencia de factores que limitarían el posterior análisis del testimonio en términos de de credibilidad. Estos son: 

  • Capacidad cognitiva del menor para ofrecer un relato de los supuestos hechos suficientemente extenso y de calidad. Entre los 3 y 5 años, su memoria es fundamentalmente semántica, descontextualizada, basada en conocimientos y sin la sensación fenomenológica de que fue el protagonista de esos hechos, careciendo de anclaje espacio-temporal. No podrá aportar información sobre cuántas veces les sucedieron los supuestos hechos. Existe la posibilidad de la generación de falsas memorias en el caso de que hayan sido interrogados sucesivamente o de manera inadecuada. En el caso de utilizar preguntas directivas sus respuestas vendrán dadas desde sus conocimientos, pueden haber adquirido a partir de comentarios, sugerencias, películas u otras fuentes y no de su vivencia real.
  • La exposición del menor a información sexual bien por haber tenido experiencias sexuales previas, por manejar / compartir material de tipo sexual o haberse expuesto a relaciones sexuales entre adultos. Se valorará el grado de intimidad que tienen los adultos de la casa.
  • Relación entre la complejidad de los hechos denunciados y la capacidad cognitiva de menor.
  • Abordajes previos sobre los supuestos hechos: numero y formas.
  • El tiempo trascurrido entre la experiencia y la revelación. 
  • El tiempo transcurrido entre la revelación y la exploración forense.
Sera importante también analizar las distintas declaraciones del menor o adultos para orientar las preguntas de contraste. Es necesario grabar la entrevista, requisito para la aplicación posterior de los métodos de análisis del testimonio, permite la valoración por dos peritos de forma independiente, la revisión por los distintos operadores jurídicos y facilita el ejercicio del principio de contradicción por las partes. 


Recogida de información previa a través del contacto con el contexto adulto del menor.



Se pretenden tres objetivos básicos: 



a) Continuar obteniendo datos de contraste: capacidad cognitiva del menor, tendencia a la fabulación o a la fantasía del menor, diagnósticos clínicos en salud mental, tratamientos psicológicos previos o posteriores a los supuestos hechos, contexto y forma de la revelación, reacción del contexto adulto ante dicha revelación, abordajes del menor por parte del contexto del adulto, estado psicológico del menor pre- y post- denuncia, manejo de información sexual, relaciones familiares e indicios de instrumentalización de denuncias, relación denunciado - familia, posibles situaciones de victimización sexual anteriores en el caso de que la denuncia haya sido interpuesta por un adulto. 



b) Manejar información del menor, hobbies, gustos, preferencias, características de personalidad, posible ansiedad por separación, información que le han trasladado respecto a la exploración forense,....que facilite el establecimiento de rapport.



c) Obtener un relato de una experiencia vivida en momentos temporales cercanos a los supuestos hechos denunciados que más tarde con el menor nos permita apreciar su estilo narrativo. 



También servirá para solicitar el consentimiento para la exploración del menor en ausencia de sus tutores legales, y para la grabación en vídeo de la entrevista con éste.



Pautas sobre como actuar con el menor. No abordar al menor sobre los supuestos hechos denunciados, si el menor espontáneamente habla sobre lo sucedido actuar con normalidad, no responsabilizarlo de lo sucedido, ni preguntarle por qué no actuó de otra forma o contó lo sucedido con anterioridad. 



Entorno físico y actitudes y conductas de perito psicólogo.



La entrevista debe realizarse en un espacio privado, con suficiente iluminación, adecuada ventilación y temperatura agradable, con mobiliario adaptado al tamaño del menor y libre de perturbaciones y de objetos que puedan distraer su atención. Asegurarnos de que no seremos interrumpidos. Con los niños más pequeños es util facilitarles papel y pinturas durante la entrevista forense, y está contraindicado el empleo de elementos que faciliten el juego o la fantasia. Debemos dedicar tiempo suficiente a la creación del rapport. 

La regla básica es que el perito debe adecuar su intervención al momento evolutivo del niño, ya que este delimitará sus habilidades. Adaptar la entrevista de manera que: sea comprensible para el menor, facilite la espontaneidad y la fluidez y puedan interpretarse los datos obtenidos de forma acorde con su edad madurativa. 
Es adecuado que el entrevistador vista de forma informal pero arreglado. Con respecto a la comunicación no verbal, debería situarse a la misma altura visual que el menor para favorecer la comunicación y percibir las señales de su estado emocional. Se evitará el contacto visual directo cuando se aborden los supuestos hechos denunciados. La postura corporal debe expresar receptibilidad, inclinándose ligeramente hacia adelante y sin cruzar los brazos. En un tono cálido y melodioso, a un ritmo lento, evitando infantilización del lenguaje. Evitar ser excesivamente cálidos y simpáticos, podemos provocar ganas de complacer, compromete la fiabilidad. El estilo de entrevista deberá ser flexible. 


Fases de la entrevista.



a) Fase introductoria: Los objetivos son el establecimiento del rapport y favorecer la atención y la sensación de seguridad, que  el menor exprese todas las dudas y preocupaciones que tenga. Es importante personalizar empleando el nombre del menor. 



b) Fase de transición. Los objetivos de esta fase serán la exploración de las capacidades cognitivas y sociales del menor que afectan a la capacidad para testificar, entrenarle en la técnica de narración libre y evaluar su estilo de memoria. Para la valoración de las capacidades para testificar puede ser de utilidad el protocolo CAPALIST (Contreras et al., 2015) creado para valorar estas aptitudes en menores y personas con discapacidad intelectual.

Para ayudarse en la ponderación de cada una de estas capacidades, el perito psicólogo puede ayudarse de un dibujo elaborado ad hoc por los psicólogos criminalistas de la Guardia Civil en proceso de validación. Este procedimiento también sirve para valorar el juicio moral del menor, observando si es consciente de las consecuencias de sus actos y su postura respecto a la verdad y la mentira y para valorar el grado de resistencia a la sugestionabilidad del menor. 
La exploración del nivel de adaptación del menor a las distintas áreas de su vida personal.


c) Fase sustantiva o de obtención del relato. El objetivo es obtener un relato sobre los supuestos hechos denunciados de calidad, lo más extenso y exacto posible. El perito psicólogo mantendrá una actitud y conducta estimuladora de la comunicación " te entiendo", "adelante", ¿que más?, pero nunca valorativas. 

Para introducir esta fase hay que lanzar una pregunta abierta, por ejemplo, "como te dije al principio, parte de mi trabajo es preguntar a los niños cómo están, qué tal en el cole, con su familia, con sus amigos y si han tenido algún problema, si quieren, me lo pueden contar para ver si le puedo ayudar. Ya hemos hablado del cole, de ti, de tu familia. Ahora quiero que me cuentes todo lo que pasó respecto a por qué vienes a hablar conmigo hoy". Para profundizar, una vez terminado su relato incial, alentar con una segunda consigna: " tú estabas allí, yo no, por lo tanto tú eres el que tiene toda la información de lo que pasó y me gustaría que me contaras todo lo que recuerdes de esa situación ".
Este tipo de recursos comunicativos se encuentran muy detallados en protocolos ya contrastados, como el del NICHD, de Lamb et al (2007), y en la Entrevista Cognitiva Revisada ( Fisher y Geiselman, 1992; 1994).

Es fundamental recabar la mayor cantidad de información posible respecto a la supuesta interacción sexual (el antes, durante y después de los supuestos hechos denunciados) con descriptivas conductales del menor y del imputado. 

El estilo de preguntas debe ir de lo más abierto a lo más cerrado. 


d) Fase de cierre. El tono emocional debe ser positivo, podemos dedicar unos minutos a una actividad de ocio intrascendente. Se le transmitirá información clara sobre cuáles serán los siguientes pasos del procedimiento judicial, no realizando promesas que no se puedan cumplir, y se le agradecerá su colaboración a la exploración.