domingo, 25 de septiembre de 2016

EL FRACASO ESCOLAR ES EVITABLE SIEMPRE.¿ES ACONSEJABLE REPETIR CURSO?






Lo que comúnmente se llama "fracaso escolar" es perfectamente evitable. No existe el "fracaso escolar del niño" El niño no tiene fracaso escolar. El niño sufre a consecuencia de ese "fracaso escolar". 

El niño tendrá  posiblemente una dificultad para algún tema escolar, le costará fijar la atención, le costará el aprendizaje del cálculo.....

Si en su escuela o en su casa, esto se percibe a tiempo, se pueden poner en marcha las acciones necesarias para superar esta dificultad: poniendo mayor atención en el niño, ofreciéndole unas clases especiales, una adaptación de los objetivos educativos.....
Mientras que si a este hecho no se le da la debida importancia, o no se identifica a tiempo, este niño tendrá problemas en su aprendizaje y tendremos que hablar de "fracaso escolar acumulativo".

El fracaso escolar se produce cuando falla algún punto del sistema educativo, y como consecuencia el niño con dificultades no es ayudado a superarlas. Pero la culpa no es del niño, él no es un técnico en pedagogía, ni en psicología, ni maestro, ni ninguno de los profesionales que trabajan en conducir su aprendizaje.

Mi pretensión no es culpabilizar a los docentes ni a todo el sistema educativo. El fracaso escolar exige:

- Un niño con dificultades.

- Acciones educativas poco acertadas.

Y la incompetencia o el bajo acierto pueden estar en cualquier punto del sistema educativo, desde la planificación política educativa, pasando por ministros de educación, ....., directores del colegio, maestros, padres, psicólogos, psiquiatras infantiles......

Lo que resulta un pecado mortal es cargar el mochuelo única y exclusivamente a los niños. Sus dificultades las padecerán en la infancia, y cuando sean adultos, tendrán que soportar las consecuencias de sus malos aprendizajes. Lo pasan mal si ademas de estas dificultades son humillados, castigados, censurados.....

Una dificultad no es un problema si sabemos darle solución. Si el niño no funciona, es que las soluciones que se están aplicando son malas, por esta razón debemos hacer una evaluación pormenorizada de todos los factores que intervienen en su dificultad, con objeto de determinar las causas que están provocando y manteniendo esos bajos resultados académicos.



Las dificultades más frecuentes son:

1. Falta de concentración.

2. Falta de motivación.

3. Trastornos específicos del aprendizaje.

4. Problemas emocionales.

5. Dificultades perceptivas periféricas.

6. Inseguridad.

7. Manipulación del niño.  


Una vez se identifican las causas se lleva a cabo un plan de acción adaptado a las dificultades concretas del alumno. Con objetivos a corto, medio y largo plazo. 


Hay que prestar atención a un tema que  a los padres les preocupa, es el caso en el que la propuesta de mejora académica para su hijo sea repetir curso. A continuación se exponen unas reglas básicas para evaluar la repetición de curso: 

1. La finalidad de repetir curso es conseguir, en el año de repetición, los objetivos propios del curso que se repite. Esto tiene sentido si los fallos del niño afectan exclusivamente a contenidos del curso que va a repetir. Si un niño sufre dislexia grave, y no se afronta este problema, de nada sirve repetir. Por ello hay que detectar los fallos concretos de cada niño, y resolverlos, sea en el curso que sea. La repetición, sin más, es una de las maneras en este caso de empeorar el problema.

2. Es pertinente repetir curso cuando un niño había ido bien hasta este curso y   ahora en este curso comienza a ir mal. La repetición servirá para poner a punto los contenidos de ese curso, pero el niño debe ser examinado por especialistas en trastornos del aprendizaje.

3. En algunos casos es mejor aconsejar la repetición en un colegio distinto del actual. Por ejemplo en el caso de que detectemos errores pedagógicos en dicho centro. También si los niños o niñas que vayan a repetir puedan sentirse muy frustrados al no seguir el ritmo de sus compañeros. 

4. Hay que ser cuidadosos en cuanto a la elección del nuevo centro, no todos tienen la capacidad para trabajar con niños con dificultades. Lo mejor es hablar claro desde el principio y exponer claramente las dificultades del niño. Evaluar el estado real del alumno y determinar las mejores medidas para el futuro. 





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